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martes, 1 de diciembre de 2015

AL ACECHO.


8 comentarios:

  1. El cazador cazado, buen momento, David.
    Un abrazo y feliz semana.

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  2. Agazapado para lo que pueda pasar. Igual que hacemos nosotros muchas veces cámara en ristre.
    Abrazo.

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  3. No hay acecho, hay celada de los gaticidas. En esa losa de granito ahuecada (bemoles) se habrá de sacrifica al gato. Y la sangre del minino será la la ofrenda de esos pueblos vetones a los dioses insaciables. En las Batuecas sacrificaban a las solteronas sin bienes de boca. O a un viejo que se resistía a morir y que era una carga onerosa para la escuálida familia. Los vacceos inmolaban a los mozos de la tribu vecina que osaban cortejar a las núbiles zagalas del clan, y la sangre coagulada y amestada con granos de avena o de centeno parían las gloriosas morcillas carpetovetónica. La Lusitania vecina, la presión del romano imperialista, hicieron por la gastronomía celtíbera más que todos los Savarines (avant la lettre) de las refinadas Galias.
    ¿Qué tal por casa, David? Un saludo a tu Josep.

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    1. Estamos bien, sobrevivimos a estos tiempos extraños. ¿Vosotros?. Encantados de leerte de nuevo, en forma. Un abrazo, amigo.

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